¿Qué es la ashwagandha y como contribuye a mejorar el sueño?
La Withania somnifera, conocida como ashwagandha, es un arbusto perenne que se cultiva en regiones tropicales y subtropicales de Asia, África y Europa. Su nombre proviene del sánscrito y alude al olor de sus raíces, que recuerda al de un caballo. La especie también recibe los nombres de cereza de invierno o ginseng indio, aunque no pertenece a la familia del ginseng. En los sistemas médicos tradicionales de la India se emplean sus raíces y hojas como adaptógenos, es decir, sustancias que ayudan al organismo a adaptarse a factores estresantes de diversa índole. Estas partes de la planta contienen lactonas esteroideas (withanólidos), alcaloides y otros compuestos no withanólidos, responsables de muchas de sus propiedades. El término somnifera procede del latín y alude a su uso ancestral como inductor del sueño.
Composición y compuestos activos
Las raíces de la ashwagandha concentran withanólidos y alcaloides que actúan como adaptógenos y antioxidantes. Sin embargo, las hojas contienen otros compuestos con efectos específicos sobre el sueño. Un estudio del Instituto para la Medicina del Sueño de la Universidad de Tsukuba identificó al trietilenglicol (TEG) como un componente clave de los extractos acuosos de hojas. En modelos murinos, la administración oral de TEG incrementó de manera significativa el tiempo total de sueño no REM y redujo la vigilia; estas mejoras fueron dosis dependientes y no alteraron la estructura del sueño ni la fase REM. El mismo trabajo observó que extractos alcohólicos ricos en withanólidos no inducían el sueño, lo que sugiere que los withanólidos no son responsables directos del efecto sedante. Otros estudios demostraron que extractos hidroalcohólicos de raíces con alto contenido de withanólidos aumentan la expresión de receptores GABAA ρ1 y de histamina H3 en líneas celulares y reducen el tiempo de inicio del sueño en modelos animales, con incremento de la duración total del sueño y una mayor representación de ondas delta en la electroencefalografía.
Mecanismos de acción asociados al sueño
La acción de ashwagandha sobre el sueño se explica por varias vías complementarias:
Inducción directa del sueño no REM: el trietilenglicol procedente de las hojas aumenta el sueño no REM y disminuye la vigilia en ratones. La administración de TEG redujo la latencia de inicio del sueño, incrementó la frecuencia de episodios no REM y no alteró la calidad del sueño, lo que sugiere un mecanismo que promueve el sueño fisiológico.
Modulación de receptores GABA y histamina: un extracto hidroalcohólico estandarizado a withanólidos elevó la expresión de receptores GABAA ρ1 y H3 en cultivos celulares. En modelos animales, dicho extracto redujo el tiempo de inicio del sueño y prolongó su duración, con aumento de las ondas delta y theta en el EEG, indicadores de un sueño profundo y reparador.
Actividad gabaérgica directa: investigaciones en roedores han mostrado que los compuestos de ashwagandha incrementan la expresión de receptores GABAA, GABAB y 5-HT1A, y aumentan la concentración cerebral de GABA. Este efecto se traduce en una mejora de la arquitectura del sueño y una reducción de la latencia de inicio. La administración de antagonistas de GABAA atenúa el efecto sedante, lo que sugiere una unión directa de algunos principios activos a estos receptores.
Efecto adaptógeno y reducción del estrés: la ashwagandha disminuye la actividad del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA). Ensayos clínicos mostraron reducciones significativas de los niveles de cortisol matutino y de sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEA‑S) junto con descensos en escalas de ansiedad y estrés, lo que contribuye a un estado de relajación que favorece el sueño. Su capacidad para mitigar la respuesta al estrés puede explicar parte de la mejora subjetiva en la calidad del descanso.
Evidencia clínica sobre la mejora del sueño
La eficacia de la ashwagandha para mejorar el sueño se ha evaluado en ensayos clínicos en humanos. Un metanálisis de 2021 reunió cinco ensayos aleatorizados con 400 participantes adultos, comparando extractos de raíz y hoja (dosis de 120 a 600 mg/día) frente a placebo durante seis a doce semanas. El análisis mostró que la ashwagandha produjo una mejora pequeña pero estadísticamente significativa en el sueño total. Los beneficios fueron mayores en personas con insomnio y en aquellos que tomaron 600 mg/día durante al menos ocho semanas. También se observaron mejoras en la alerta mental al despertar y en la ansiedad, sin efectos adversos graves reportados.
Otro ensayo aleatorizado y doble ciego evaluó a 50 adultos de 65–80 años que recibieron 600 mg/día de extracto de raíz durante doce semanas. Los participantes que tomaron ashwagandha mostraron mejoras significativas en la calidad del sueño y en la alerta matutina frente al placebo: la puntuación media en una escala de calidad del sueño disminuyó de 5,76 a 2,47, mientras que en el grupo placebo se redujo a 4,3. Además, el tratamiento fue bien tolerado y no se registraron eventos adversos importantes.
En un estudio en adultos jóvenes con problemas de sueño, una preparación estandarizada de raíz y hoja (Shoden®, 120 mg/día) administrada durante seis semanas produjo que el 72 % de los participantes informaran una mejora en la calidad del sueño, frente al 29 % en el grupo placebo. Se observaron incrementos en la eficiencia del sueño, el tiempo total de sueño y la reducción de la latencia de inicio y del tiempo despierto después de conciliar el sueño.
Resumen de ensayos clínicos
Estudio (año)Población y diseñoResultados sobre el sueñoCheah et al. 2021Metanálisis de 5 ensayos aleatorizados (400 adultos) con dosis de 120–600 mg/día durante 6–12 semanasMejora pequeña pero significativa del sueño; mayor efecto con 600 mg/día y ≥8 semanas; mejora de la alerta y reducción de la ansiedadKelgane et al. 2020Ensayo doble ciego en 50 adultos de 65–80 años (600 mg/día de raíz durante 12 semanas)Disminución significativa de la puntuación de calidad del sueño (5,76 → 2,47 frente a 4,3 en placebo) y mayor alerta al despertar; buena tolerabilidadDeshpande et al. 2020Ensayo aleatorizado en 150 adultos con problemas de sueño (120 mg/día de extracto raíz-hoja durante 6 semanas)El 72 % de los participantes mejoró la calidad del sueño frente al 29 % con placebo; aumentos en eficiencia, duración y latencia del sueño
Dosificación, seguridad y consideraciones
Los ensayos clínicos indican que las dosis efectivas de ashwagandha para mejorar el sueño oscilan entre 120 y 600 mg diarios de extracto estandarizado, siendo más consistentes los resultados con 600 mg/día y tratamientos de al menos ocho semanas. Las preparaciones comerciales suelen contener extractos de raíz rica en withanólidos o combinaciones de raíz y hoja. En general, los participantes toleraron bien los suplementos durante periodos de hasta tres meses; se reportaron efectos adversos leves como molestias gastrointestinales o somnolencia. La seguridad a largo plazo aún no está clara, por lo que se aconseja prudencia en tratamientos prolongados y se desaconseja su uso en mujeres embarazadas o en personas con cáncer sensible a hormonas. Debido a su potencial para modular el sistema nervioso y las hormonas, la ashwagandha podría interactuar con medicamentos sedantes, tiroideos o inmunosupresores; es recomendable consultar a un profesional de salud antes de iniciar su consumo.
Conclusión
La ashwagandha es una planta tradicionalmente utilizada para promover la adaptación al estrés y mejorar el bienestar. Estudios preclínicos han identificado compuestos como el trietilenglicol y han demostrado que los extractos de ashwagandha pueden modular receptores GABA y de histamina, incrementar las ondas lentas en el EEG y reducir el tiempo de inicio del sueño. La evidencia clínica en adultos jóvenes, personas con insomnio y adultos mayores indica que la ashwagandha puede mejorar diversos parámetros del sueño, en especial con dosis de 600 mg/día durante al menos dos meses. Además, su efecto adaptógeno y la reducción del estrés podrían contribuir de manera indirecta a la calidad del descanso. Aunque los resultados son prometedores, se necesitan más estudios en poblaciones diversas y a largo plazo para consolidar su perfil de eficacia y seguridad.
Referencias
National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. (2024). Ashwagandha: Is it helpful for stress, anxiety, or sleep? Fact sheet for health professionals. Recuperado de https://ods.od.nih.gov.
Kaushik, M. K., et al. (2017). Triethylene glycol, an active component of Ashwagandha (Withania somnifera) leaves, is responsible for sleep induction. PLoS One, 12(2), e0172508.
Murthy, S. V., Fathima, S. N., & Mote, R. (2022). Hydroalcoholic extract of Ashwagandha improves sleep by modulating GABA/histamine receptors and EEG slow‑wave pattern in in vitro–in vivo experimental models. Preventive Nutrition and Food Science, 27(1), 108–120.
Cheah, K. L., Norhayati, M. N., Yaacob, L. H., & Abdul Rahman, R. (2021). Effect of Ashwagandha (Withania somnifera) extract on sleep: A systematic review and meta‑analysis. PLOS One, 16(9), e0257843.
Kelgane, S. B., Salve, J., Sampara, P., Debnath, K., et al. (2020). Efficacy and tolerability of Ashwagandha root extract in the elderly for improvement of general well‑being and sleep: A prospective, randomized, double‑blind, placebo‑controlled study. Cureus, 12(2), e7083.
Mikulska, P., Malinowska, M., Ignacyk, M., Szustowski, P., et al. (2023). Ashwagandha (Withania somnifera)—Current research on the health‑promoting activities: A narrative review. Pharmaceutics, 15(4), 1057.
